Publicado por: Freddy Gomez.
El Viejo y la Muerte de Felix María Samaniego
Entre montes, por áspero camino, tropezando con una y otra peña, iba un Viejo cargado con su leña, maldiciendo su mísero destino.
Al fin cayo, y viéndose de suerte que apenas levantarse ya podía, llamaba con colérica porfía, una, dos, y tres veces a la Muerte.
Armada de guadaña, en esqueleto, la Parca se le ofrece en aquel punto; pero el viejo temiendo ser difunto, lleno más de terror que de respeto, trémulo le decía y balbuciente:
"Yo. . ., señora. . ., os llamé desesperado; pero. . . "
"Acaba; ¿que quieres, desdichado?"
"que me cargues la leña solamente"
Tenga paciencia quien se cree infelice; que aun en la situación más lamantablees la vida del hombre simplre amable; el Viejo de la leña nos lo dice.
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